Tener medidores de agua en hogares, comercios e industrias es fundamental para conocer el consumo real del vital líquido y mejorar su aprovechamiento. Estos dispositivos permiten llevar un control más preciso y responsable del uso del agua.
Reducir la pérdida de agua es uno de los principales objetivos. Cuando no se cuenta con un medidor, es más difícil detectar fugas, lo que puede generar desperdicio y mayores costos. La medición constante ayuda a identificar anomalías a tiempo y a tomar acciones correctivas.
En viviendas, el medidor garantiza un cobro justo de acuerdo con el consumo. En comercios e industrias, como fábricas, hoteles y purificadoras, se utilizan medidores de mayor capacidad que aseguran una medición eficiente y un mejor control durante todo el proceso de distribución del agua.