Durante las lluvias, grandes volúmenes de agua llegan rápidamente al sistema de drenaje de la ciudad; cuando se encuentran parcialmente obstruidas, el sistema puede saturarse y provocar encharcamientos, desbordamientos e incluso inundaciones en calles y viviendas.
La corriente de agua arrastra tierra, lodo, hojas, ramas y basura que pueden causar tapones que impidan el flujo correcto del agua y aumentar el riesgo de inundaciones y daños en la infraestructura.
Es fundamental que todos contribuyamos a mantener limpias las vialidades, evitando tirar basura en la vía pública.