El viaje de una gota de agua es un ciclo continuo impulsado por la energía solar, conocido como el ciclo hidrológico.
Este viaje no tiene un principio ni un fin, sino que transforma el agua constantemente a través de la evaporación, condensación, precipitación y recolección.
Durante este recorrido infinito, el agua cambia de estado físico (líquido, sólido y gaseoso) y se desplaza entre la atmósfera, la tierra y los océanos